Primeros auxilios - en caso de emergencia
Se encuentra ahora ante la situación de hallar a una persona aparentemente necesitada de ayuda. Supongamos que la persona está en el suelo. Nos referimos aquí a primeros auxilios en una persona adulta.
- Póngase los guantes.
- Hable con la persona.
- Si no obtiene respuesta, sacuda un poco a la persona, por ejemplo, por el hombro.
→ Reacción
La persona afectada responde cuando le habla o la sacude.
Pregúntele si necesita ayuda. En algunos casos la persona no puede valorar correctamente su estado (por ejemplo si está bajo la influencia del alcohol o drogas, sufre una enfermedad o ha recibido un golpe en la cabeza y está aturdida). Fíjese en señales como habla arrastrada, debilidad de la mitad de la cara u otros signos que puedan indicar un ictus. ¿Se queja de dolor? ¿Hay una lesión visible?
Atención: Los dolores en el pecho, que pueden irradiarse al brazo izquierdo, pueden indicar un problema cardíaco. En esos casos, llame al número de emergencias 112 y quédese con la persona hasta que llegue el servicio de emergencias. El apoyo psicológico también es una forma de ayuda. Si hay heridas abiertas, atiéndalas. Si la persona está en estado de shock, déjela tumbada y elévele ligeramente las piernas. ¡Una reacción de shock también requiere atención médica!
→ sin respuesta
Si no obtiene respuesta, pida en voz alta "¡Ayuda!" para conseguir el apoyo de otras personas presentes. Lo ideal es que otro ayudante llame al número de emergencias 112.
- Compruebe si hay cuerpos extraños en la boca. Para ello abra la boca de la persona y mire dentro. Si hay líquidos en la boca, gire la cabeza hacia un lado y despeje la cavidad bucal. Consejo: presione con el pulgar la mejilla entre los dientes para evitar ser mordido en caso de que la persona recupere la conciencia.
- Compruebe la respiración si la persona sigue inconsciente. Para ello incline la cabeza hacia atrás con la persona boca arriba. Coloque las manos sobre la barbilla y la frente e inclínele la cabeza hacia atrás, como si quisiera mirar hacia arriba y hacia atrás. Acérquese ahora con la oreja y la mejilla a la boca y la nariz de la persona, mirando hacia el pecho. Así podrá sentir y oír si respira, y quizá ver el movimiento respiratorio del tórax. Observe esto durante unos diez segundos. Como la respiración puede ser lenta, es necesario no limitarse a una comprobación muy corta.
Respiración presente
Ha comprobado que la persona respira pero está inconsciente. En ese caso colóquela en la posición lateral de seguridad. ¡No olvide inclinar la cabeza hacia atrás! Luego llame, si todavía no lo ha hecho otro ayudante, al número de emergencias 112. Controle la respiración con regularidad.
¡No olvide inclinar la cabeza hacia atrás! Después llame al número de emergencias 112, si otro ayudante no lo ha hecho ya.
No hay respiración
No hay respiración
Al comprobar la respiración ha observado que la persona no respira. Llame, si otro ayudante no lo ha hecho ya, al número de emergencias 112.
Después, inicie la reanimación cardiopulmonar.
Reanimación cardiopulmonar (RCP)
Coloque a la persona sobre una superficie dura en decúbito supino (boca arriba). Una cama o un sofá no son adecuados: póngala en el suelo. Déjele el torso al descubierto y asegúrese de que la cabeza está inclinada hacia atrás.
Arrodíllese junto al torso de la persona. Coloque sus manos una sobre otra en el centro del pecho del paciente y presione el pecho unos 5 a 6 cm hacia abajo con los brazos estirados. Unas 100 compresiones por minuto. Como ayuda puede recordar el ritmo de la canción "Stayin' Alive" de los Bee Gees. No tenga miedo de lesionar a la persona. Una costilla que se rompa durante la RCP se curará; una parada cardiorrespiratoria es, en cambio, una amenaza vital inmediata.
Según las últimas guías, si no es personal sanitario, limite sus maniobras a las compresiones torácicas. Hágalas de forma continua (sin interrupciones) hasta que el servicio de emergencias le indique claramente que debe parar o hasta que el personal de rescate se haga cargo. Continúe la reanimación cuando llegue el equipo de emergencias hasta que le den otras instrucciones. Si hay otro ayudante presente, intercámbiense aproximadamente cada dos minutos, porque resulta agotador. Intenten evitar que se produzcan pausas al cambiar, ya que solo así se mantiene la circulación de la persona durante ese tiempo. Cada pausa en la reanimación supone que la circulación se detenga durante ese tiempo.
Si hay un desfibrilador (DESA) disponible, haga que alguien lo traiga. No se vaya usted mismo: la máxima prioridad es la reanimación. No debe interrumpirse. Otro ayudante traerá el aparato y lo colocará en la persona según las instrucciones del equipo. El dispositivo le guiará con instrucciones de voz. Muy importante: no tema usarlo. Está diseñado para su uso por personas sin formación médica y le indica cómo actuar. Simplemente siga las indicaciones. Dónde está el DESA más cercano se lo pueden indicar, por ejemplo, la app Rot Kreuz Defi o la app Defikataster. A través de estas apps también se puede hacer una llamada de emergencia. El DESA, sin embargo, no sustituye a la reanimación cardiopulmonar. Es una ayuda y un complemento. Aun así, debe continuar con las compresiones y las ventilaciones cuando el DESA se lo indique.
Recordatorio: deje las maniobras de reanimación solo cuando el equipo de emergencias se lo pida o se haga cargo de la reanimación.
Fuentes:
- https://www.aerzteblatt.de/archiv/25455/Reanimation-nur-noch-mit-Herzdruckmassage
- https://www.apotheken-umschau.de/Erste-Hilfe/Wiederbelebung-Was-tun-bei-Herzstillstand-32300.html
- https://www.kvhof.brk.de/fileadmin/user_upload/Ausbildung/Merkblatt_Erste_Hilfe_Maßnahmen_bei_erhöhtem_Infektionsrisiko.pdf
Este artículo es de Tensana – la aplicación líder desde 2011, que ayuda cada día a cientos de miles de personas a controlar su presión arterial.
Nuestros contenidos se basan en datos cuidadosamente investigados y fundamentados en la evidencia, y se actualizan de forma continua (última revisión: 02/2026).
La autora Sabine Croci es auxiliar médica titulada y cuenta con muchos años de experiencia en consultas de medicina interna y cardiología, así como en atención ambulatoria. Desde 2015 dirige la redacción especializada de Tensana. Gracias a sus amplias cualificaciones adicionales como técnica en emergencias sanitarias, primera interviniente y en distintas áreas terapéuticas y de urgencias, ofrece información rigurosa, práctica y verificada de manera fiable.
La autora Sabine Croci es auxiliar médica titulada y cuenta con muchos años de experiencia en consultas de medicina interna y cardiología, así como en atención ambulatoria. Desde 2015 dirige la redacción especializada de Tensana. Gracias a sus amplias cualificaciones adicionales como técnica en emergencias sanitarias, primera interviniente y en distintas áreas terapéuticas y de urgencias, ofrece información rigurosa, práctica y verificada de manera fiable.

