Dr. Google o no, esa es la cuestión
Internet es una fuente prácticamente inagotable de conocimiento. Se puede consultar información de todo tipo con mucha comodidad. Por eso la gente suele buscar respuestas sobre sus propios síntomas, diagnósticos o sobre medicamentos. Como para ello se usan habitualmente buscadores como Google, se ha popularizado la expresión "preguntar al Dr. Google". Igual de importante que este dicho es mantener una sana dosis de escepticismo respecto a los "diagnósticos" o a la información que se obtiene de ese modo. Porque, desgraciadamente, junto a los contenidos fiables circula en la red al menos tanta información errónea.
¿Hasta qué punto son exactos los resultados obtenidos?
Un equipo germano-ruso investigó qué tan bien Google y el buscador ruso Yandex responden a preguntas de salud. Para ello identificaron 30 búsquedas frecuentes sobre enfermedades y remedios y analizaron los diez primeros resultados de Yandex y Google. Se fijaron en los llamados "snippets", que son los pequeños textos que se muestran como vista previa de cada resultado.
Estos extractos pueden ser interpretados por quien busca como una respuesta definitiva.
Estos extractos pueden ser interpretados por quien busca como una respuesta definitiva.
El resultado del análisis fue desalentador. En Yandex alrededor del 44 % de los resultados mostraban informaciones falsas; en Google, aproximadamente un tercio. Además se criticó la falta de advertencias sobre sustancias potencialmente tóxicas: solo aparecían en el 13 % y el 10 % de los resultados, respectivamente.
¿Qué es la cibercondría?
Otro estudio analizó cómo afecta a quien la realiza la búsqueda en Internet de un síntoma concreto. Para ello, se preguntó a 79 estudiantes por un síntoma personal y luego se les pidió que investigaran sobre él en Internet durante un breve periodo de cinco minutos. Tras la búsqueda, todos los participantes estaban más preocupados por el síntoma descrito que antes de buscar.
Este efecto tiene incluso un nombre: se llama cibercondría por analogía con la hipocondría, que es el miedo excesivo a estar o ponerse enfermo, y con «ciber», que significa «relativo a internet». La cibercondría es, por tanto, el aumento de la preocupación por la propia salud como consecuencia de la información encontrada en internet sobre las molestias consultadas, los diagnósticos, los medicamentos, etc.
¿Qué hay detrás de la búsqueda en Internet sobre síntomas, medicamentos o enfermedades?
A menudo se buscan en internet los síntomas correspondientes antes de acudir al médico, o bien se consulta después de la visita información sobre los diagnósticos realizados o los medicamentos recetados. En cierto modo, se trata del deseo de obtener una segunda (o tercera, cuarta, quinta...) opinión.
Consejos
Todo esto es muy comprensible. Sin embargo, quien consulte al Dr. Google debe comprobar la fiabilidad de lo que encuentra allí. ¿Se formuló la búsqueda de forma precisa y específica? ¿Son fiables los resultados de la búsqueda realizada? Las mejores respuestas a la pregunta planteada no siempre aparecen entre los primeros resultados. Consultar el Aviso legal, las fuentes citadas y la fecha de la última actualización de la información ayuda a valorar su fiabilidad. Hay que tener especial precaución con los resultados de foros de internet. A menudo contienen información poco validada. Conviene revisarla detenidamente y no dejar de lado el sentido común.
Una muy buena alternativa a la búsqueda en internet la ofrecen muchas aseguradoras de salud: permiten chatear con un médico real y, de este modo, obtener información sobre síntomas, diagnósticos o medicamentos, o simplemente pedir otra opinión.
¿Y qué pasa con TikTok?
Un artículo especializado ha analizado ahora la información sobre salud en la plataforma TikTok. Allí, según el comportamiento del usuario, el algoritmo sugiere vídeos cortos que considera relevantes. Así aparecen también vídeos con información sobre temas de salud. La calidad de esa información varía mucho: puede haber aportes muy buenos y veraces, pero también afirmaciones directamente falsas. Por eso conviene mantener una actitud crítica y no tomar cada afirmación al pie de la letra.¿Qué ocurre con la inteligencia artificial (IA)?
En la investigación médica también se estudia cada vez más cómo pueden emplearse los grandes modelos de lenguaje (Large Language Models, LLMs) para responder preguntas médicas de usuarios finales. Estos modelos, entre ellos ChatGPT, muestran enfoques prometedores, pero también límites claros. Las respuestas deben verificarse siempre de forma adicional, porque la tecnología tiende a «alucinar», es decir, a presentar hechos inventados.
Fuentes:
https://www.tk.de/techniker/magazin/digitale-gesundheit/spezial/gesundheitskompetenz/dr-google-richtig-nutzen-2103004https://healthcare-in-europe.com/de/news/dr-google-fragen-keine-gute-idee.html
https://www.aerzteblatt.de/nachrichten/128702/Suchmaschinen-liefern-bei-Gesundheitsanfragen-oft-fehlerhafte-Angaben
https://dl.acm.org/doi/10.1145/3459637.3482141
https://de.wikipedia.org/wiki/Cyberchondrie
https://www.netdoktor.de/krankheiten/hypochondrie/
https://jamanetwork.com/journals/jama/article-abstract/2816695
Este artículo es de Tensana – la aplicación líder desde 2011, que ayuda cada día a cientos de miles de personas a controlar su presión arterial.
Nuestros contenidos se basan en datos cuidadosamente investigados y fundamentados en la evidencia, y se actualizan de forma continua (última revisión: 02/2026).
La autora Sabine Croci es auxiliar médica titulada y cuenta con muchos años de experiencia en consultas de medicina interna y cardiología, así como en atención ambulatoria. Desde 2015 dirige la redacción especializada de Tensana. Gracias a sus amplias cualificaciones adicionales como técnica en emergencias sanitarias, primera interviniente y en distintas áreas terapéuticas y de urgencias, ofrece información rigurosa, práctica y verificada de manera fiable.
La autora Sabine Croci es auxiliar médica titulada y cuenta con muchos años de experiencia en consultas de medicina interna y cardiología, así como en atención ambulatoria. Desde 2015 dirige la redacción especializada de Tensana. Gracias a sus amplias cualificaciones adicionales como técnica en emergencias sanitarias, primera interviniente y en distintas áreas terapéuticas y de urgencias, ofrece información rigurosa, práctica y verificada de manera fiable.

